Experiencia vivida durante el desarrollo del proyecto Imágenes del Cuerpo en la Mirada del Mundo
Contonéate, muévete, no dejes de moverte. Solo así
lo despistarás. Quien rige los destinos del mundo no
tiene poder sobre el movimiento y sabe que nuestro
cuerpo, al moverse, es sagrado; solo escaparás de él
mientras te estés moviendo.
Olga Tokarczuk
El desarrollo del proyecto Imágenes del Cuerpo en la Mirada del Mundo representó una experiencia de profundo aprendizaje artístico, humano y metodológico. Más allá del cumplimiento de metas y productos comprometidos, el proceso confirmó que la creación contemporánea puede constituirse como una forma de investigación sensible, donde el cuerpo deja de ser únicamente un instrumento de representación para convertirse en un territorio de conocimiento, memoria y diálogo con el entorno.
La residencia-laboratorio-cuerpo-naturaleza realizada en la Sierra Tarahumara permitió habitar el territorio desde la escucha y la contemplación. El contacto cotidiano con los paisajes, los tiempos naturales y las comunidades transformó la manera de aproximarnos a la creación. Comprendimos que el movimiento no nace solamente de una intención estética, sino de la relación viva entre el cuerpo, el espacio, la historia y la naturaleza. Cada caminata, cada silencio y cada encuentro aportó información imposible de obtener desde un estudio de danza, enriqueciendo el proceso creativo desde la experiencia multidisciplinar directa.
Uno de los principales hallazgos fue constatar el valor de los procesos colaborativos e interdisciplinarios. La convivencia entre bailarines, videastas, fotógrafos, músicos e investigadores generó un intercambio permanente de perspectivas que fortaleció tanto las obras como la reflexión colectiva. Este diálogo favoreció la construcción de un lenguaje común donde la imagen audiovisual y el cuerpo en movimiento dejaron de entenderse como disciplinas separadas para integrarse en una misma narrativa poética.
Las videodanzas creadas durante la residencia no buscaron únicamente documentar un paisaje o registrar una coreografía. Cada pieza surgió como una investigación sobre la relación entre identidad, memoria, territorio y percepción. El paisaje dejó de ser un escenario para convertirse en un participante activo del proceso creativo, capaz de modificar las decisiones corporales, el ritmo, la composición y la mirada de quienes habitábamos temporalmente ese espacio. Esta comprensión coincide con las tendencias contemporáneas de la investigación artística, que reconocen al cuerpo como un medio de producción de conocimiento y a la práctica artística como una forma legítima de investigación.
Otro aprendizaje significativo fue reconocer la importancia de generar tiempos de observación y reflexión dentro de los procesos creativos. En un contexto donde frecuentemente se privilegia el resultado final, este proyecto permitió valorar el proceso como el verdadero espacio de transformación, en un descubrir pedagógico. Las sesiones de diálogo, escritura, registro fotográfico y análisis colectivo enriquecieron cada decisión artística y fortalecieron la construcción de una metodología propia para futuras residencias y laboratorios de creación.
Desde una perspectiva institucional, el proyecto fortaleció las capacidades organizativas de Danzarena A.C. para diseñar y coordinar procesos de investigación-creación de largo
aliento. La experiencia permitió consolidar una metodología que integra residencia artística, laboratorio corporal, creación audiovisual, documentación, reflexión crítica y difusión pública, sentando bases sólidas para futuras colaboraciones nacionales e internacionales.
Finalmente, esta experiencia reafirmó la convicción de que el arte puede generar conocimiento, construir comunidad y propiciar nuevas formas de comprender nuestra relación con el mundo. Imágenes del Cuerpo en la Mirada del Mundo dejó como resultado un conjunto de obras video-danza, más de las propuestas en la meta y un valioso aprendizaje colectivo, pero, sobre todo, abrió una ruta metodológica que continuará evolucionando en futuros proyectos, donde el cuerpo seguirá siendo el punto de encuentro entre la creación artística, la investigación y el territorio. En un momento en que diversas instituciones y programas de investigación artística sitúan al cuerpo como espacio de pensamiento crítico, memoria y producción de conocimiento, esta experiencia confirma la pertinencia y vigencia de la metodología desarrollada por Danzarena A.C.
CYNTHIA ELIZABETH AGUIRRE ACOSTA