ALMAS ERRANTES
¿Cuántas almas pueden habitar un mismo cuerpo?
Almas Errantes nace de un proceso creador que comienza mirando hacia dentro. Un viaje que descubre que no somos una sola presencia, una sola memoria, una sola forma de habitar la existencia. Dentro de un mismo ser conviven distintas almas: algunas suplican, otras resisten; algunas se rompen, desaparecen y vuelven a nacer.
La obra se construye desde esa multiplicidad. Los cuerpos aparecen como territorios atravesados por recuerdos, deseos, pérdidas y transformaciones. Almas que se encuentran y se separan, que reconocen al otro y, al mismo tiempo, buscan reconocerse a sí mismas.
La pieza transita a través de tres movimientos:
1 / IMPLORACIÓN
El cuerpo pide. Suplica. Busca algo fuera de sí que quizá siempre estuvo dentro. Es el estado de vulnerabilidad, de necesidad y de deseo; el instante en que el alma se desnuda frente a aquello que no puede controlar.
2 / EL ÚLTIMO CORAZÓN
Después de la pérdida queda el latido. Un corazón que insiste cuando parece que todo ha terminado. Los cuerpos atraviesan la ausencia y se aferran a ese último pulso que todavía los mantiene unidos a la vida.
3 / RESURRECCIÓN
No se regresa siendo el mismo. Resucitar es atravesar la muerte simbólica, abandonar una piel y permitir que otra existencia aparezca. El cuerpo se reconstruye desde sus fragmentos y las almas errantes encuentran nuevas maneras de habitarlo.
Almas Errantes habla de esas pequeñas muertes que vivimos a lo largo de nuestra existencia y de las muchas versiones de nosotros mismos que quedan en el camino. Es una obra sobre el cuerpo como recipiente de múltiples almas, sobre aquello que perdemos, aquello que permanece y esa fuerza inexplicable que, después de caer, nos hace levantarnos nuevamente.
Coreografía: Cynthia Aguirre
Interpretan: Dalia Figueroa, Adriana Mercado, Manolo Vela, Fernando Tanino y Cynthia Aguirre
Iluminación: José Luis Acosta
Música: Boris Díaz








